|
La
Capilla de la Conversión
Al fondo, el dosel
que cubre la estatua sedente
de madera policromada es probablemente el dosel del lecho
de Iñigo. Las vigas
del techo son las que él
contemplaba. Los muros
son los mismos que dieron cobijo a sus sueños y a
sus vigilias, los mudos testigos de lo que le fue pasando
por fuera y por dentro. Las ventanas
son aquellas por las que se asomaba de noche a mirar el
cielo y las estrellas "lo cual – nos cuenta él
mismo - hacía muchas veces y por mucho espacio, porque
con ello sentía en sí un muy grande esfuerzo
para servir a Dios nuestro Señor". (Autobiografía,
11).
Esta es la habitación en la que Iñigo fue
operado repetidas veces y en la que estuvo a punto de morir;
aquella en la que, ya convaleciente, entretenía sus
ocios con sueños centrados en una dama imposible...
Hasta que, para distraerse, pidió que le trajesen
Libros de caballería. Pero los libros que había
en la casa eran otros: unas Vidas de Santos y una Vida de
Cristo.
Aquellas lecturas fueron abriendo ante Iñigo como
un nuevo mundo. Porque empezó a preguntarse si no
podría hacer también él las cosas que
habían hecho los Santos. Más aún, su
voluntad se inclinaba a realizarlas.
Poco a poco, lo que había empezado casi como un torneo
consigo mismo, se fue convirtiendo en algo nuevo y distinto:
inesperadamente, en esta habitación de convaleciente,
Dios va enamorando a Iñigo, e Iñigo se va
enamorando de Dios. Más aún: Iñigo
se entrega a Dios:
AQUI SE ENTREGO A DIOS IÑIGO
DE LOYOLA.
Y, como para sellar esa entrega, recibe aquí mismo
una visitación de la Virgen, que borró de
su alma los resabios de su mala vida pasada.
Enamorado de Dios y seducido por Jesucristo, Iñigo
concibe un proyecto de vida en el que resaltan dos elementos:
- imitando a los Santos hará
penitencia, no mirando ya tanto
a satisfacer por sus pecados, sino a agradar y placer a
Dios.
- y, para buscar a Cristo, peregrinará
a Tierra Santa, probablemente
con el propósito de permanecer allí el resto
de su vida.
Todo esto fue pasando entre junio de 1521 y febrero de 1522
en este ambiente, convertido para siempre en Capilla
de la Conversión.
|