Loyola es un enorme Santuario que, como veremos, además de su edificio principal, cuenta con otras instalaciones fuera de él. Pero todo este conjunto está edificado en torno a una reliquia que lo justifica: la Casa Torre medieval en la que Íñigo de Loyola, el futuro San Ignacio, nació en 1491 y se convirtió a Dios en 1521.
El corazón de Loyola es esa Casa Torre, solar del linaje de Oñaz y Loyola, que hoy se conoce como la Santa Casa.
Exterior de la Santa Casa:
Acceso a las cuatro plantas de la Santa Casa
  Planta baja
Primer piso
  Segundo piso
 
  Tercer piso
 

 


Grupo de bronce, Iñigo herido llega a su casa natal
Angulo
exterior
nordeste


La reliquia en su relicario


La piedra de armas de Loyola


El escudo de Loyola
 

Angulo exterior nordeste: comienzo de la visita. En esta Casa Torre de Loyola nació en 1491 San Ignacio, autor del Libro de los Ejercicios y fundador de la Compañía de Jesús, y en ella se convirtió en 1521. Hoy la Casa Torre está engastada como una reliquia, entre una Basílica circular y el ala izquierda de un Colegio, pero desde su ángulo nordeste se pueden contemplar, íntegras y exentas, dos de sus fachadas.

Desde el exterior, lo que más resalta en la antigua Casa Torre es su neta división en dos partes superpuestas:

1- La mitad inferior, de piedra, casi ciega de huecos: una verdadera fortaleza, edificada a finales del siglo XIV por el tatarabuelo de Iñigo, Beltrán Ibáñez de Loyola.
2- La mitad superior, de ladrillo, con numerosas ventanas y cuatro garitones ornamentales en los ángulos, adornada con festones de lacerías mudéjares: un palacio más que una torre militar. Es una reconstrucción realizada en 1460 por el abuelo de Iñigo, Juan Pérez de Loyola, a la vuelta del destierro al que, por levantisco, había sido condenado por el Rey de Castilla.

Un grupo de bronce a la izquierda de la puerta reproduce el momento en que Iñigo de Loyola, herido gravemente en la defensa del castillo de Pamplona, llega a su casa natal. Esto sucedía a finales de junio del año 1521.
Se trata de un hombre en crisis: no sabe si va a sobrevivir; no sabe si podrá seguir su carrera militar y cortesana. Menos aún sabe que durante su convalecencia en Loyola Dios le espera, para llevarle a poner en cuestión el planteamiento general de su vida, y hacerle experimentar una profunda conversión.
Las consecuencias de esta conversión dejarán honda huella en la historia de la Iglesia, y harán de esta Casa Torre la Santa Casa.

La
piedra de armas de Loyola, colocada sobre la puerta, muestra una olla colgada de los llares y flanqueada de dos lobos rampantes.
En tiempos de Iñigo, el linaje y las armas eran dobles:
-
las armas de Oñaz (siete bandas rojas o de gules sobre campo de oro).
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las armas de Loyola (la olla colgada de los llares, y los lobos rampantes, sobre campo de plata).