Qué es el Santuario de Loyola

El Santuario de Loyola, situado a la orilla del río Urola, en el valle de Iraurgui, en el corazón de Guipúzcoa, es un complejo arquitectónico que se ha desarrollado en torno a la casa-torre de Loyola, una vieja fortaleza medieval, cuyas defensas fueron abatidas por orden real en 1457 “a partir de la punta de la lanza de un hidalgo a caballo”, y cuya mitad superior fue reconstruida en 1460 como palacio.

Lo que constituye a esta casa-torre palaciega en el corazón de un Santuario, centro de una continua peregrinación internacional, son dos hechos:

- en ella nació en 1491 Íñigo López de Loyola
- y en ella se convirtió en 1521.

 
 
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Este Íñigo López de Loyola, décimo tercero y último vástago de los que entonces eran los Señores de Oñaz y Loyola, una vez tocado por Dios, iba a convertirse en San Ignacio de Loyola, el autor del Libro de los Ejercicios Espirituales, y el fundador de la Compañía de Jesús, a la que gobernará hasta el momento de su muerte en 1556. El Papa Gregorio XV lo canonizó en 1622.

Los Ejercicios Espirituales no son un libro de lectura, sino un método con el que, a través de la meditación y el análisis de la propia experiencia espiritual, el ejercitante va buscando la voluntad de Dios.

La Compañía de Jesús es una Orden religiosa, aprobada por el Papa Paulo III en 1540, que desde entonces, a lo largo de más de cuatro siglos y medio, ha desarrollado su actividad en la mayor parte de los países del mundo, en las cristiandades jóvenes y antiguas, dedicada a la predicación de la Palabra de Dios, a la dirección espiritual, a la investigación y a la enseñanza de las ciencias sagradas y profanas, a la actividad social.

 
Hoy forman parte de la Compañía de Jesús más de 21.000 miembros. A su historia íntima pertenecen 51 Santos y 151 Beatos. Su martirologio continúa ampliándose incluso en los años más recientes.

Y todo esto tuvo su origen, su hogar primordial, en esa casa-torre del valle de Iraurgui que, por cierto, con ocasión del V Centenario del nacimiento de San Ignacio (1491-1991) fue objeto en 1989-90 de una cuidadosa restauración, orientada a devolver a sus ambientes principales su aspecto original.

A nadie puede sorprender que en torno a ella se haya desarrollado el Santuario de Loyola.