| |
Vamos a hablarte
sobre un Santuario, pero no sabemos si tienes madera de
turista
o de peregrino.
En cierto sentido da lo mismo, porque al visitar el hogar
en el que nació uno de los personajes más
novelescos, originales e influyentes de la historia, y
el ambiente en que reorientó su vida, tal vez debajo
de tu curiosidad de navegante de la red o de turista,
acabe asomando tu perfil de peregrino. En todo caso quisiéramos
que tu visita, real o virtual, a Loyola, que es Santuario
pero tiene también algo de Museo, constituya para
ti una experiencia personal
enriquecedora. Una experiencia
a la que sólo Dios y tu podéis ponerle límites.
Dicho de otra manera, quisiéramos en tu beneficio
que, empezando tal vez este recorrido como mero visitante,
como turista o internauta legítimamente curioso,
acabes convertido de alguna manera en peregrino.
Como corresponde a toda persona que, en definitiva, va
recorriendo su propia vida.
Y esto ya no depende de los deseos de los que presentamos
el Santuario de Loyola desplegando esta página
WEB. Esto depende de la vida humana, de su carácter
transitorio, de su brevedad y de su destino.
|
|
En la vida, todos, querámoslo o no, somos peregrinos
errantes. Aunque tal vez muchas
veces no nos preguntemos ni quiénes somos, ni de
dónde venimos ni hacia dónde vamos con nuestra
peregrinación inevitable. Desde el punto de vista
de la fe cristiana, el hombre, todo hombre, viene de Dios
y conscientemente o inconscientemente va en camino hacia
Dios.
Para ayudarte a que te asomes a la experiencia que aquí
tuvo Iñigo de Loyola, nos limitaremos a mostrarte
el Santuario que ha crecido
en torno a una vieja Casa Torre guipuzcoana, en la que Iñigo
López de Loyola nació en 1491. Y al hilo de
la visita intentaremos contarte
una historia: sobre todo la
historia de las cosas que aquí le pasaron en 1521
a Íñigo, cuando a sus 30 años era todavía
“un soldado desgarrado y vano”, “muy dado
a juegos de armas y de mujeres”.
Y fíjate: estas cosas que aquí le acontecieron,
empezaron por hacer de Iñigo de Loyola precisamente
un peregrino;
al final, la casa de Loyola entrega a los caminos a un Iñigo
convertido en peregrino hacia
Dios.
Si te animas, aquí puede empezar tu visita a la Santa
Casa de Loyola y a su Santuario. |
|