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En la Primera Sala hay numerosos
ornamentos y objetos litúrgicos de mérito,
a veces por su misma antigüedad, siempre por su calidad
artística. Todos ellos están convenientemente
rotulados.
En la Segunda Sala, el testero
está ocupado por el frontal (altar y puertas que
lo flanqueaban) de la antigua capilla de Manresa que se
encontraba en el primer piso de la Santa Casa. Se trata
de un fino trabajo de ebanistería, de estilo plateresco,
ejecutado todo él en caoba, por el taller de Saturnino
López Gómez, el “jorobado”
de Burgos.
El centro del retablo está ocupado
por una evocación en tres dimensiones de la Cueva
de Manresa, hecha en pasta oliva, con Iñigo
que bajo la inspiración de la Virgen escribe el Libro
de los Ejercicios. Sobre la mesa del altar hay una
pequeña exposición de ediciones del Libro
de los Ejercicios de diversas épocas y en diversas
lenguas.
Faltan en los nichos laterales las imágenes
de San Francisco Javier y del Beato Fabro, esculpidas también
en caoba por Saturnino López, y que hoy se hallan
en el Salón de Honor de la Santa Casa.
El resto de las vitrinas de esta segunda sala está
ocupado por una selección de arquetas de bronce con
reliquias, realizadas en 1912 por los talleres
Granda de Madrid para la que entonces era la Capilla
del Relicario de la Santa Casa, en el segundo piso de la
misma. |