La Compañía de Jesús en la historia y en el presente.

La Compañía de Jesús es la histórica realización del sueño de siete estudiantes de la Universidad de París (cinco españoles, un saboyano y un portugués) que en 1934 decidieron ir a Tierra Santa para pasar allí el resto de sus vidas o, si no lo lograban, ponerse a las órdenes del Papa.

Como no lo lograron, puestos a las órdenes de Paulo III, fundaron en 1540 la Compañía de Jesús, nueva Orden Religiosa, aprobada por la Santa Sede, que a los tres habituales votos de pobreza, castidad y obediencia, añadía un voto de especial obediencia al Papa para ir a donde éste quisiera enviarles.

 
   
   
   

San Ignacio, elegido por sus compañeros primer Superior General de la Orden, escribió las Constituciones de la Compañía mientras la gobernaba hasta su muerte, acaecida en 1556.
La Compañía recién fundada empezó muy pronto a ejercer su ministerio. Los jesuitas predicaban, y guiaban espiritualmente a los fieles a los que daban los Ejercicios espirituales. En la misma Roma Ignacio fundó el Colegio Germánico y el Colegio Romano, del que en el futuro nacería la Universidad Gregoriana. En éstas y otras muchas instituciones académicas, los jesuitas fueron desarrollando un método riguroso que se llamará “Ratio studiorum”, cuya eficacia les proporcionó creciente prestigio.

Todavía en vida de San Ignacio la Compañía se hizo presente en muchas ciudades de Italia; en Portugal, trampolín para la Indias Orientales a las que fue enviado San Francisco Javier; en España, de donde más tarde partirían hacia las Indias Occidentales; en Alemania donde reforzarían la reforma católica; en Francia y Bélgica... Teólogos jesuitas como Laínez y Salmerón participaron en el Concilio de Trento...


Concilio de Trento

En el momento de la muerte de San Ignacio, la Compañía constaba ya de un millar de miembros, repartidos en un centenar de casas y colegios distribuidos en 16 distintas provincias religiosas. Los jesuitas formaron parte de aquel despertar de la conciencia católica ante la escisión protestante que fue impulsado por el Concilio de Trento y por los Santos de la época, y que se llamó la Contrarreforma católica. Y después de muerto San Ignacio, la Compañía continuó su expansión por todo el mundo.

En el siglo XVIII, la importante presencia de los jesuitas (en 1750 eran 22.589 con 1563 casas agrupadas en 39 Provincias religiosas) y el sostén que prestaban al Papa suscitó la enemiga de la Ilustración, cada vez más influyente en las cortes borbónicas. Los jesuitas fueron expulsados de Portugal (1559), de Francia (1764), y de todos los dominios del Rey de España Carlos III, incluidas las Indias Occidentales (1767) donde habían creado las Reducciones del Paraguay .

 


Reducciones jesuíticas del Paraguay

Las presiones de estas mismas Cortes obtuvieron en 1773 que Clemente XIV decretase la extinción de la Compañía de Jesús, aunque, con el beneplácito del Papa, sobrevivió en Rusia, donde Catalina la Grande impidió la necesaria publicación del decreto pontificio.

En 1814, el Papa Pío VII restauró la Compañía en todo el mundo. En 1816, los jesuitas regresaron a España y recuperaron entre otras casas la de Loyola. La Compañía continuó su expansión durante todo el siglo XIX incluso en España, a pesar de que los gobiernos liberales la expulsaron de ella otras cinco veces. Ya en el siglo XX, en 1932, la Compañía fue disuelta en España por el gobierno de la Segunda República, que declaró inconstitucional el voto de especial obediencia al Papa que hacen los jesuitas.

A lo largo del siglo XX la Compañía experimentó una gran expansión, llegando a constar de 37.000 miembros, aunque luego no se ha mantenido ajena a la general crisis vocacional del período postconciliar. Hoy la Compañía ha renovado su empeño en los problemas más acuciantes de nuestro tiempo, haciendo presente su actividad en la asistencia social, en la formación profesional, en la ayuda a los refugiados y al tercer mundo...

A lo largo de toda su historia la Compañía ha estado presente en la predicación de la Palabra de Dios, en la dirección de las almas sobre todo a través de los Ejercicios espirituales, en la enseñanza de las ciencias sagradas y profanas, en la asistencia social... A lo largo de la historia han ido prestando su trabajo a estas actividades unos 148.000 jesuitas que han vivido y muerto en la Compañía. Si se añaden los 21.354 que en el año 2000 pertenecían a la misma Compañía, la cifra rebasa los 168.000.

Entre ellos, 51 han sido declarados Santos, y 151 han sido beatificados. Todos ellos son Compañeros de Jesús que han caminado hacia Dios siguiendo la estela abierta por Ignacio de Loyola. Y en nuestros mismos días sigue creciendo el catálogo de los jesuitas que se santifican en esta Compañía hasta ofrecer su vida y su sangre por Dios y por los hermanos.

 
   
     
  Si deseas tener ulterior información sobre la Compañía de Jesús, sobre la vida de los jesuitas y la manera de iniciarse en ella, puedes dirigirte a:

Carlos Moraza

Tel.: 665 718 449

Correo Electrónico: carlosmoraza@sjloyola.org

O si lo deseas consulta www.jesuitasdeloyola.org (cómo ser jesuita).