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Recorrido del caserío de Errekarte.
Detrás de la puerta, que se halla bajo un pórtico,
se extiende el profundo zaguán.
El navegante de estas páginas puede recorrerlo en
visita
virtual. A la derecha, la cocina de la convivencia familiar,
y otra habitación en la que se ha acomodado una pequeña
capilla, presidida por una copia del busto hecho por el
escultor bilbaíno Basterra, que conoció
personalmente al Beato. A la izquierda, la pesebrera
para los animales. Detrás de ella está
la profunda cuadra para el ganado vacuno y equino, y a continuación
una estancia en la que se han situado numerosos aperos agrícolas
tradicionales. Porque el caserío natal del Beato
Francisco Gárate, además de un monumento
religioso, resulta ser casi
un museo etnográfico, modelo de lo que han
sido durante siglos las tradicionales explotaciones agrícolas
y ganaderas de estas tierras guipuzcoanas.
De esta estancia se puede pasar a la bodega, que queda junto
a la puerta de la casa, en la que la familia Gárate
acogía a los mendigos, dándoles cobijo y sustento.
Aquí debió de aprender Francisco el don de
acogida que luego lo distinguió durante toda su vida
de enfermero y portero.
Por una empinada escalera que flanquea a la cocina se sube
al piso superior. En el hallamos el comedor, y a continuación
el corredor de los dormitorios, los cuales, para protegerse
del frío, no dan al exterior, sino que son alcobas.
La segunda de ellas es la estancia
natal de Francisco. Aquí, el 3 de febrero
de 1857, nació Francisco Gárate.
Del corredor de los dormitorios se pasa al amplio desván.
A este desván podían entrar directamente los
carros con sus cargas de hierba por la rampa que a poniente
lo comunica con el exterior. Y por una trampa de su suelo
de madera la hierba podía ser arrojada al establo
para alimento del ganado. Sin necesidad de transformaciones,
hoy es la capilla mayor de Errekarte.
En ella se han colocado unos bancos y un altar
presidido por un estandarte. Es el que el 6 de octubre
de 1985 fue expuesto en la gloria
del Bernini de la Basílica de San Pedro, cuando
Francisco Gárate, fue beatificado por Juan Pablo
II junto con otros dos jesuitas: el Padre Diego Luis de
Sanvitores, nacido en Burgos en 1627, misionero que murió
mártir en 1672 en la isla de Guam; y el Padre José
María Rubio, nacido en Dalias (Almería) en
1864, y fallecido en Aranjuez (Madrid) en 1929. Éste
último ha sido ulteriormente canonizado por Juan
Pablo II en Madrid el 4 de mayo de 2003.
Del desván se puede subir a la hermosa solana
abierta, orientada al mediodía, en la que
se ponían a secar los frutos del campo. En ella ha
sido colocada una colección de “argizaiolas”,
las tablas con cerillas enroscadas que se utilizaban para
recordar en la iglesia a los difuntos de la familia. Otra
pequeña escalera nos permite descender directamente
al zaguán, en que habíamos iniciado nuestra
visita.
Fuera de las leves inserciones de elementos de culto, que
hemos indicado, el caserío de Errekarte no es una
reconstrucción, sino la morada
prácticamente intacta y apenas restaurada
en que nació y pasó su infancia y primera
juventud el Beato Francisco Gárate. Desde aquel 3
de febrero de 1857, en que nació, hasta 1874, cuando
partió para Poyanne (Francia) con objeto de entrar
en la desterrada Compañía de Jesús.
Fue admitido en el noviciado el 2 de febrero de 1874, un
día antes de cumplir los 17 años..
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