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Semblanza del Beato Francisco Gárate.
Francisco Gárate, durante su infancia y adolescencia,
tuvo que ver cómo los jesuitas eran expulsados de
Loyola, primero en 1868 por la “revolución
gloriosa” que instauró la Primera República,
y luego en 1870, a raíz de la intentona carlista
de Azpeitia y Azcoitia.
Por ello, cuando Francisco Gárate quiso en 1874 ingresar
en la Compañía de Jesús, tuvo que hacerlo
en Poyanne (Francia) donde la Provincia de Castilla, expulsada
por la revolución de 1868, tenía desde 1869
su noviciado. Dos años mas tarde, el Hermano Gárate
hizo sus primeros votos religiosos en el mismo Poyanne,
de donde salió el 29 de octubre de 1877 para ser
enfermero y sacristán en el colegio de La Guardia.
Allí el 15 de agosto de 1887 hizo sus últimos
votos.
Después, a finales de marzo de 1888, fue destinado
a la Universidad de Deusto,
donde será Portero y
Sacristán por más
de 41 años, hasta su muerte el 9 de septiembre de
1929. En el ejercicio de éstos cargos se distinguió
por la finura de su trato (le llamaban el Hermano "Finuras"),
por su capacidad de acogida y negociación, por su
serenidad, su discreción, su humildad, su abnegación
y su unión con Dios. Virtudes cotidianas practicadas
en grado heroico durante toda una vida.
Sus restos, inhumados inicialmente en el cementerio de Deusto,
fueron posteriormente trasladados, con intervención
del tribunal diocesano, a la Universidad de Deusto, y, después
de un examen de los mismos por parte de este tribunal y
de una comisión de peritos médicos, fueron
encerrados en una caja de zinc y depositados en el pavimento
de la capilla pública de la Universidad.
Concluido el proceso ordinario de información en
la diócesis de Vitoria, fué entregado en Roma
en febrero de 1941. El 26 de febrero de 1950, por decreto
de Pío XII, se introdujo
su causa. Una reforma de la Universidad de Deusto provocó
el traslado de los restos del Hermano Gárate, de
la Capilla pública, a una Capilla preparada en el
vestíbulo de la Universidad, junto a la portería
que él había guardado durante 41 años.
El 11 de febrero de 1982, Juan Pablo
II declaró solemnemente la heroicidad de las
virtudes del Hermano Gárate. El decreto de aprobación
del milagro que se le atribuía fue dado el 9 de mayo
de 1985, y el 6 de octubre de 1985 Juan Pablo II procedió
a su solemne beatificación.
Como recuerda una lápida expuesta en el pórtico
exterior, en 1949, la Señorita Conchita Aztiria y
Zabala Anchieta donó el caserío Errekarte
a la Compañía de Jesús. El caserío,
que hasta el momento de esta donación había
seguido siendo habitado y explotado como granja agrícola
y ganadera, fue objeto de una inmediata restauración,
bajo la dirección del arquitecto azcoitiano Joaquín
de Irízar. En 1985, en vísperas ya de la beatificación
del Hermano Gárate, su casa natal fue objeto de una
ulterior restauración.
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